31 concellos ourensáns se beneficiaron de la última convocatoria del plan de ayudas para la mejora de las infraestructuras turísticas de la Xunta

La Xunta de Galicia asignó en la última convocatoria de ayudas para la mejora de las infraestructuras turísticas en municipios de hasta 10.000 habitantes cerca de 920.000 euros a un total de 31 concellos ourensáns, con el objetivo de impulsar y consolidar la actividad turística en las zonas rurales y promover la diversificación turística en todo el territorio de la comunidad.
Entre los concellos beneficiados están, entre otros, Esgos, Xunqueira de Espadanedo, Verea, Maside, Oímbra, Bande, Vilar de Barrio, O Bolo, Allariz, Arnoia, Larouco, Sandiás, Cualedro, Muíños, Lobios, A Peroxa, Castrelo do Val, A Merca, A Veiga, Carballeda de Valdeorras, A Teixeira, Leiro, Petín, Vilariño de Conso, Ribadavia, Melón, Lobeira, Montederramo, Castrelo de Miño, Cartelle y A Gudiña.
Esta orden, dotada con 2 millones de euros, busca, según el delegado de la Xunta en Ourense, Manuel Pardo, “la puesta en valor turístico de los recursos de los concellos beneficiarios a través de su rehabilitación o restauración para destinarlos a usos turísticos, así como con la recuperación de elementos etnográficos o de la arquitectura tradicional”, explicó el delegado territorial.
Además, las ayudas también financian mejoras en la accesibilidad, con la eliminación de barreras arquitectónicas y la señalización respetuosa con el entorno, reforzando así la calidad del turismo rural.
Pardo subraya que entre los objetivos principales de estas ayudas están “el desarrollo del turismo en la comunidad autónoma de acuerdo con los principios de calidad, accesibilidad y sostenibilidad”, así como “la potenciación del turismo como un factor de crecimiento económico, la valorización de los recursos turísticos y el fomento del turismo como un instrumento de reequilibrio territorial”.
Entre las actuaciones financiadas están la mejora de la señalización turística de senderos, la iluminación y accesos a recursos turísticos, la puesta en valor de conjuntos patrimoniales, el acondicionamiento de recursos culturales y paisajísticos, así como la recuperación de elementos tradicionales como fuentes o molinos.