Alexandre Sotelino: “Queremos poner en valor el rural como un lugar donde también se pueden organizar eventos”

OurenseXa
Alexandre Sotelino Losada, director artístico del Festival Internacional Rebulir 2024, explica cómo ha evolucionado esta importante cita con la cultura y la tradición que regresa a Ramirás entre el 19 y el 22 de diciembre
Alexandre Sotelino Losada, director artístico do Festival Internacional Rebulir 2024
Alexandre Sotelino Losada, director artístico do Festival Internacional Rebulir 2024
15 Dec 2024

El Festival Internacional Rebulir regresa a Ramirás entre el 19 y el 22 de diciembre. Una cita con la música tradicional que pasará también por Ourense y Celanova y que este año cumple 19 años poniendo en valor la cultura. Alexandre Sotelino Losada, director artístico del Festival Internacional Rebulir 2024, cuenta cómo ha sido la evolución de este evento.

¿Cómo surge la idea de hacer este festival?

El Festival nació hace 19 años como algo pequeño, como un Festival de Navidad de una escuela donde invitar a otros grupos para enseñarles lo que sabemos hacer y aprender también de lo que hacían otros. Empezó como un festival pequeño y humilde y, al final, hace un tiempo que se nos fue de las manos y actualmente se ha convertido en algo bastante más grande. Cada año crecemos un poco más y este año va a ser un año de récords.

¿Cómo ha sido esa evolución?

Fue paulatina y sostenible, es decir, nosotros al final hacemos el festival desde una organización sin ánimo de lucro y lo hacemos para disfrutarlo. Entonces, vamos creciendo conforme nos apetece. Quiero decir, el festival es algo a lo que nosotros tenemos mucho cariño y que mimamos mucho, donde tanto la gente de la asociación como el propio consejo se involucran mucho. Entonces, fuimos creciendo poco a poco. Sí es cierto que se fueron profesionalizando las cosas, ahora por ejemplo tenemos que contratar a gente para algunas cuestiones, como producción, protocolo, prensa, fotografía, etc. Pero seguimos manteniendo esa identidad propia que tiene este evento. Al final es un evento del rural, un evento de jóvenes que están poniendo la cultura en el foco que debe tener.

¿Cuál es la misión principal de esta iniciativa?

Por un lado, hay una parte importante que es la interculturalidad. Es decir, traemos a colectivos que pueden ser distantes culturalmente, como puede ser el caso de México, o ejemplos más cercanos como Portugal, Valencia o Asturias, y al final vas viendo lo que hacen, buscando similitudes. Convivimos durante unos días y nos encontramos en algo que hacemos y que tenemos todos en común, nos centramos en ver más aquello en lo que nos parecemos y no tanto en lo que nos diferenciamos. Estamos en un mundo donde los discursos de odio, por desgracia, están a la orden del día, un mundo en el que se pone el foco en lo diferente. Nosotros buscamos fomentar las conexiones, lo común.

Por otro lado, también nos gusta poner en valor el rural como un lugar donde también se pueden organización de eventos, un lugar donde se puede plantear un evento de estas características y traer a cientos de personas durante un fin de semana para el desarrollo de esta zona. Además, también queremos mantener los ciclos que trajeron las tradiciones vivas hasta nosotros. Porque la tradición no es nuestra, no es de Rebulir, es de todos y todas, hay que mantenerla, sacarla a los ruedos y llevar a cabo iniciativas que la devuelvan al pueblo, que es de quien tiene que ser.

¿Qué supone para un ayuntamiento como Ramirás?

El ayuntaiento de Ramirás tiene unos 1.500 vecinos y vecinas. El festival mueve más del doble de personas que vecinos hay en el Ayuntamiento. Por ejemplo, solo en la gala central están unas 800 personas aproximadamente, más artistas, organizadores, etc. Es decir, estamos hablando de un impacto en el ayuntamiento durante esos días muy importante a nivel económico, turístico, etc. Son unos días en los que todo lo que se hace en el ayuntamiento está de alguna forma marcado por el festival.

Además del Festival Internacional Rebulir, desde la asociación lleváis a cabo muchos otros proyectos, ¿cómo os organizáis?

Hay que llamar a muchas puertas. En el Festival participan más de 50 empresas, entidades, instituciones, patrocinadoras, etc. Pero después, el resto del año la verdad es que tenemos mucho apoyo tanto de la gente que está en la propia asociación, que al final somos más de 120 socios, como de las familias y vecinos. Con todo eso vamos sacando nuestros proyectos. Pero sobre todo es la dedicación. Tenemos mucha dedicación e invertimos mucho tiempo y esfuerzo en lo que nos gusta. Al final somos amigos y amigas, somos gente que está involucrada en el proyecto y tenemos a nuestra gente más cercana también metida en él, entonces lo disfrutamos.

Cuando me preguntan cuál es la clave de éxito siempre digo que es que lo disfrutamos. Mientras así sea, las cosas son fáciles de hacer. Al final nos tiene que gustar, porque lo hacemos de forma altruista mayoritariamente. Por ejemplo, tuvimos un proyecto que era la Noite de Fiadeiro que se acabó convirtiendo en algo tan grande que dejó de gustarnos tal y como estaba planteado y tuvimos que descartarlo y buscar otro formato. Por eso digo que al final las cosas hay que disfrutarlas, aunque también hay una parte de lograr una cierta proyección.

¿Crees que cada vez cuesta más acercar la música tradicional a las nuevas generaciones?

Yo creo al revés. Desde mi punto de vista ahora hay cada vez más demanda de la música tradicional y del baile tradicional. Ahora hay un nuevo tipo de demanda que es la de los artistas que utilizan la tradición como base y la adaptan con sonidos más modernos. Hay un montón de artistas como Rodrigo Cuevas, Montra, Fillas de Casandra o Bayuca que beben de la tradición y que están teniendo mucho tirón en el escenario. Con lo cual creo que la tradición para nada ha quedado en desuso, sino que, al contrario, se está reinventando.

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