"Antes que un equipo de fútbol, somos un grupo de amigos"

Por Raquel Pérez
Hace aproximadamente 13 años, un grupo de amigos que habían formado parte de la liga federada decidió crear el Club Veteranos Loñoá. Iván Currás, uno de los integrantes del equipo, comenta que el nacimiento del club coincidió con la rehabilitación del campo municipal de A Carabina. "La edad es la que te va retirando del fútbol, y ahora seguimos con el equipo de Veteranos", explica.
Una temporada desafiante
El año pasado, el equipo tuvo una temporada inolvidable: campeones de liga, subcampeones de la Copa de Galicia y de la Copa de la División de Honra. "Este año hay dos equipos que se han reforzado muy bien, fichando jugadores de otras categorías que podrían estar jugando en Preferente federada", explica Currás. Además, otro equipo recuperó jugadores que habían dejado la federada, elevando aún más el nivel de la competición. En su caso, comenta: "Perdimos jugadores clave, como Bruno, que el año pasado marcó una gran diferencia". A pesar de ello, la meta sigue siendo mantenerse en los puestos altos de la tabla y centrarse en la Copa, que se disputa al final de la temporada.
La temporada pasada fue la primera vez que el Club Veteranos Loñoá jugó la final de la Copa de Galicia. “La Copa de Galicia la juegan los campeones de liga y los segundos clasificados. El año anterior terminamos segundos, pero no pudimos jugar porque el campeón era el que tenía la plaza”, explica Currás. El equipo llevaba tres años quedando entre los tres primeros, pero fue tras ganar la liga cuando pudieron disputar el torneo. “Pasamos las semifinales contra Moaña y jugamos la final contra un equipo de categoría superior. No pudimos ganar, pero quedamos subcampeones”.
Un resultado excepcional para un equipo que ya es una familia. "Nuestro equipo no está formado por jugadores de alto nivel. Quitando a Bruno y algún otro, la mayoría venimos de la Segunda Regional de hace años. Somos jugadores que seguimos jugando después de los 30 y pico años". Para Currás, la clave del éxito radica en la compenetración. "No tenemos un conjunto con grandes individualidades, pero llevamos tantos años jugando juntos que nos conocemos muy bien y competimos mejor".
El nivel del fútbol de veteranos ha cambiado con el paso del tiempo, explica Currás. "Cuando ascendimos a División de Honra, antes de la pandemia, había un nivel altísimo. En nuestro primer año en la categoría, terminamos cuartos con mucho esfuerzo porque había equipos muy buenos, con jugadores que incluso habían jugado en Segunda División", recuerda Currás. Sin embargo, después de la pandemia, el nivel bajó ligeramente. "Los equipos de veteranos envejecen, la gente va dejando el fútbol y no siempre entra gente nueva para sustituirlos". No obstante, en los últimos años, algunos equipos han fichado jugadores de calidad, haciendo que la competición vuelva a ser más exigente.
Una familia dentro y fuera del campo
A pesar de los desafíos, el Club Veteranos Loñoá nunca ha tenido problemas para encontrar jugadores. "Antes que un equipo de fútbol, somos un grupo de amigos. Los jugadores que estamos desde el inicio no solemos faltar", señala Currás. El equipo se caracteriza por ser selectivo en sus fichajes: "Buscamos jugadores que tengan algún vínculo con la zona, con Loñoá". En cuanto al ambiente en el vestuario, la clave es la unión. "El vídeo de la celebración cuando ganamos la liga el año pasado es increíble. Para ser un equipo de veteranos, tuvimos mucho apoyo de familiares y vecinos". El apoyo de sus familias es fundamental, explica. “Algunos llevamos más de 20 años jugando juntos. Nuestras parejas y nuestros hijos nos acompañan, vienen a los partidos, celebran con nosotros”. Además, el equipo organiza comidas y eventos en los que participan también sus familias, fortaleciendo aún más los lazos entre los jugadores.
El apoyo de la gente del pueblo también es un pilar fundamental para el equipo. "En invierno es más complicado porque hace frío y la gente no suele venir tanto. Pero en los partidos de Copa del año pasado, por ejemplo, en Moaña, llevamos mucha gente en el autobús de vuelta", cuenta Currás. Lo que más sorprendió a los jugadores fue la cantidad de personas que los siguieron durante la temporada. "Que un equipo de veteranos tenga tanto apoyo es de agradecer. En teoría, no es un fútbol tan atractivo como el federado, porque el ritmo es otro, pero creo que somos el equipo de veteranos que más gente mueve en los partidos".
Como muchos equipos de veteranos, el Club Veteranos Loñoá comenzó autofinanciándose. "Tenemos que pagar un seguro privado de nuestro bolsillo y cada jugador aporta una cuota mensual", explica Currás. Sin embargo, desde que el equipo se convirtió en una asociación legalmente registrada, de la que Currás es presidente, el Ayuntamiento les otorga una pequeña subvención. Además, cuentan con patrocinadores que los ayudan con la equipación y otros gastos. "Organizamos rifas en Navidad y con la recaudación de los partidos conseguimos dinero extra". Gracias a estas iniciativas, el equipo goza de una economía estable. "Intentamos generar ingresos extra para que no todo salga del bolsillo de los jugadores. Así, podemos disfrutar más y tener estabilidad económica".
El Club Veteranos Loñoá no es solo un equipo de fútbol, es una familia dentro y fuera del campo, un grupo que sigue creciendo con pasión y compromiso.