La necrópolis megalítica de A Chan: mámoas milenarias en el corazón de Quintela de Leirado

En las inmediaciones de la capital municipal de Quintela de Leirado se alza un montículo de tierra y piedra sobre el paisaje. Se trata de la Mámoa da Chan de Leirado, un vestigio funerario que remite a las primeras comunidades que poblaron este territorio de la actual Tierra de Celanova.
El túmulo forma parte de la necrópolis megalítica de la Chan, situada en el Monte da Chan y compuesta por cuatro mámoas. El conjunto es accesible desde la carretera O-0209, que conecta Celanova y Leirado, y cuenta con una pequeña zona de aparcamiento, haciéndolo accesible para quienes deseen acercarse a visitarlo.
En junio de 2025, el Concello de Quintela de Leirado promovió una intervención arqueológica en una de las mámoas del conjunto, propiedad del vecindario de Aíñade y situada en el valle del río Deva, afluente del Miño. Los trabajos se centraron en el túmulo número 2, el mayor de la necrópolis, donde se abrió una cata de cinco por cinco metros.
La excavación sacó a la luz una estructura funeraria de planta poligonal orientada hacia el este, con una cámara delimitada por dos grandes losas laterales y una piedra cabecera de forma casi rectangular que cerraba el sector occidental. En los laterales, dos losetas poligonales de gran tamaño sellaban las paredes del dolmen. Además, la construcción presenta un falso corredor cuya investigación aún no ha concluido. El interior de la cámara aparecía lleno de pequeñas piedras, un indicio claro, según los investigadores, de que el monumento fue violado en algún momento.
Al finalizar los trabajos, el dolmen fue cubierto con tierra, tanto para protegerlo como para integrarlo visualmente en el entorno, generando el túmulo que hoy domina el paisaje. Gracias a ello, la Mámoa da Chan es una de las pocas estructuras de este tipo que pueden visitarse con facilidad en la comarca de la Tierra de Celanova.
Según los expertos, por sus características, la estructura podría situarse en el Neolítico final, aproximadamente entre el 3000 y el 2500 antes de nuestra era. No se descarta, sin embargo, que su uso se prolongase hasta el inicio del Calcolítico (2500–2000 a.C.), etapa en la que comienza a documentarse en Galicia la cultura campaniforme, vinculada a los primeros trabajos con los metales.
Los materiales recuperados apuntan a una notable diversidad cerámica. Se identificaron tres modelos diferenciados. Uno de ellos presenta decoración a base de coviñas o pequeñas semiesferas que cubren la superficie del vaso, realizadas cuando la arcilla aún estaba fresca, antes de su cocción oxidante en hornos o fogones abiertos. Otro conjunto muestra decoración impresa de tipo cardial, ejecutada no con conchas, sino con instrumentos como peines o punteras. En estas piezas, de paredes finas, se aprecia un diseño geométrico compuesto por acanaladuras verticales enmarcadas por bandas de pequeñas incisiones horizontales. El tercer grupo procede de la tierra acumulada tras la losa cabecera. Son recipientes de tonalidad que va del marrón oscuro al negro, posiblemente resultado de una cocción oxidante incompleta o de su exposición directa al fuego, según los expertos. Estos elementos carecen de ornamentación exterior, aunque presentan un acabado pulido compatible con las técnicas características de la Edad del Bronce.
La intervención en la Chan se enmarca en un territorio especialmente rico en vestigios prehistóricos. Quintela de Leirado está considerado uno de los municipios con mayor concentración de mámoas del noroeste peninsular, especialmente en la Serra do Leboreiro. En este enclave se han catalogado más de un centenar de túmulos, entre los que sobresale la necrópolis conocida como “Das Mámoas”, donde se encuentra una de las cámaras funerarias más destacadas de Galicia: A Mota Grande, compartida con el municipio vecino de Verea. Este sepulcro, uno de los de mayores dimensiones documentados en la geografía peninsular, conserva en su interior pinturas y grabados de notable interés.