La Subdelegación del Gobierno de Ourense destaca la reducción de la siniestralidad gracias al radar de Gustei, en Coles

OurenseXa
Su implantación, hace 10 años, supuso una disminución de la mortalidad cercana al 90 % en uno de los puntos negros históricos de la red viaria ourensana
eladio-santos
26 Dec 2025

El subdelegado del Gobierno en Ourense, Eladio Santos, hizo hoy balance del décimo aniversario de la puesta en funcionamiento del radar de tramo de Gustei, en el municipio de Coles, destacando la fuerte reducción de la siniestralidad en uno de los puntos negros históricos de la red viaria ourensana.

Según los datos aportados, entre los años 2015 y 2025 se registró una sola persona fallecida en el tramo de la N-525 comprendido entre los puntos kilométricos 242,2 y 246,0, así como dos heridos graves. Por el contrario, en la década anterior a la instalación del dispositivo se contabilizaron nueve fallecimientos y quince heridos graves, lo que supone una reducción de la mortalidad cercana al 90 %.

Eladio Santos subrayó que este balance confirma la eficacia de las medidas de control de la velocidad impulsadas por la Dirección General de Tráfico. “Los datos que arroja este aniversario ejemplifican que los radares sirven para respetar los límites de velocidad, lo que disminuye la gravedad de los accidentes y salva vidas”, afirmó el subdelegado del Gobierno, quien añadió que este tipo de actuaciones “son medidas eficaces que tienen como fin salvar vidas”.

El radar de tramo de Gustei, situado en la carretera nacional N-525 (Benavente–Santiago), fue el segundo de este tipo instalado en España en una vía convencional. Tiene una longitud de 3.760 metros y un límite de velocidad fijado en 70 kilómetros por hora. Además, se complementa con un radar fijo situado en el punto kilométrico 244,850, en el sentido contrario de la circulación.

A pesar de que ambos dispositivos comenzaron a sancionar infracciones en 2016, fueron instalados el 1 de diciembre de 2015, momento desde el cual los conductores ya percibían su presencia como un elemento disuasorio. Su implantación se vio reforzada por mejoras en la infraestructura, como el asfaltado de la vía, la colocación de balizas naranjas y marcas sonoras, que contribuyeron a incrementar la seguridad en un tramo que soporta una intensidad media diaria de entre 5.500 y 7.000 vehículos.

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