Crece el rechazo social a un macroparque eólico que afectaría a varios ayuntamientos de Celanova y la Baixa Limia

El proyecto eólico Cantanarrás está generando un notable rechazo entre distintos colectivos y administraciones locales de las comarcas de Celanova–A Baixa Limia, que piden que la instalación reciba una resolución ambiental desfavorable y que no se autorice ni su construcción ni las infraestructuras necesarias para evacuar la energía que generaría.
La iniciativa, impulsada por la empresa Tuñas Eólica, S.L., contempla la instalación de diez aerogeneradores de 4,5 MW cada uno, hasta sumar una potencia conjunta de 45 MW. De ellos, cinco se ubicarían en la comarca de Terra de Celanova–A Baixa Limia —tres en el término de Bande y dos en el de Verea— mientras que los cinco restantes se levantarían en Rairiz de Veiga. La línea destinada a evacuar la electricidad generada discurriría, además, por los concellos de Celanova, Ramirás, Cartelle y Castrelo de Miño.
Un proyecto que se suma a otros ya existentes en la zona
Entre los principales argumentos esgrimidos en las alegaciones presentadas figura la coincidencia de este proyecto con el trazado de otra iniciativa anterior, Fonsanta, que ya había recibido una declaración ambiental desfavorable. A ello se suma la preocupación por el efecto acumulativo que tendría Cantanarrás junto a otros parques e infraestructuras energéticas ya en marcha o en trámite en la zona, así como las posibles afecciones sobre el patrimonio natural, la biodiversidad, los recursos hídricos y el patrimonio cultural del entorno, agravadas por la cercanía de las instalaciones a distintos núcleos de población.
Uno de los ejes centrales de las alegaciones es la falta de una planificación conjunta del territorio. Se advierte de que tramitar cada proyecto eólico de manera individual impide valorar correctamente el impacto acumulado de todos ellos y puede acabar saturando el territorio. Aun reconociendo la necesidad de avanzar en la transición energética, se insiste en que este proceso no puede desarrollarse a costa del paisaje, de la calidad de vida de los vecinos ni de las posibilidades de desarrollo futuro de las comarcas rurales afectadas.
Afecciones sobre espacios de valor ambiental
Las alegaciones también ponen el foco en el impacto que el parque tendría sobre zonas ambientalmente sensibles, incluida la conectividad ecológica del entorno de la Reserva de la Biosfera Transfronteriza Gerês-Xurés, así como sobre hábitats y especies protegidas, cursos de agua y suelos. Se subraya de forma especial el riesgo para la avifauna y los quirópteros, y también para turberas, brezales y zonas húmedas de valor ecológico presentes en el área de implantación.
Preocupación por la cercanía a las aldeas y por la línea de evacuación
Otro de los aspectos que más inquietud genera es la proximidad de los aerogeneradores, y sobre todo de la línea de alta tensión, a las viviendas. En el caso de Cartelle, se ha alertado de que en algunos tramos el trazado previsto para la evacuación se acercaría a distancias muy reducidas de las casas, lo que aumenta la preocupación por el impacto paisajístico y territorial, además de por la calidad de vida de los vecinos.
En Ramirás, representantes municipales han mantenido encuentros con los vecinos para informarles sobre el proyecto y sobre el recorrido previsto de la línea de evacuación, y se ha pedido la convocatoria de un pleno extraordinario para que la corporación municipal fije una posición clara respecto a Cantanarrás.
Verea reclama garantías sobre el agua, las vías y los intereses vecinales
El Concello de Verea, que se vería afectado de forma directa por dos de los aerogeneradores y por parte de la línea de evacuación, ha presentado también alegaciones propias. Desde el ayuntamiento se denuncia que, antes de la fase de información pública, no hubo un proceso de diálogo suficiente ni con la empresa promotora ni con el organismo responsable de la tramitación que permitiera conocer con detalle las afecciones reales del proyecto.
Entre las principales preocupaciones trasladadas por el Concello está la posible afección a las captaciones y traídas de agua para consumo humano. Se reclama un inventario completo y georreferenciado de captaciones, depósitos e infraestructuras de abastecimiento, así como un análisis individualizado de los posibles efectos sobre manantiales, regatos y aguas subterráneas, además de mecanismos claros que garanticen la continuidad y la calidad del suministro y el compromiso de la promotora de reparar cualquier daño que pudiera producirse.
También preocupa el impacto sobre la red viaria municipal derivado del tránsito de maquinaria pesada y transportes especiales durante las obras. Verea pide que se identifiquen todas las vías afectadas, que se documente previamente su estado y que la empresa asuma expresamente la reparación de los desperfectos que pudiera ocasionar.
Nuevas iniciativas en los concellos afectados
Diversos representantes municipales de la zona consideran que la participación vecinal ante un proyecto de esta envergadura no puede limitarse a un trámite administrativo formal, por lo que han anunciado que seguirán impulsando iniciativas en los distintos ayuntamientos implicados para exigir un posicionamiento claro de las corporaciones municipales y garantizar que los vecinos dispongan de toda la información sobre Cantanarrás.
Se insiste en que la oposición no es a las energías renovables en sí, sino a una implantación que no respete el territorio, que no evalúe de forma adecuada los impactos acumulados y que se lleve a cabo sin garantías suficientes para quienes viven en la zona. Se defiende que la comarca puede y debe participar en la transición energética, pero sin asumir de forma desproporcionada sus costes ambientales, paisajísticos y sociales mientras los principales beneficios se generan fuera del territorio.