Urgencias con media plantilla: el pulso silencioso de la sanidad ourensana

Cada guardia en las Urgencias del Complexo Hospitalario Universitario de Ourense (CHUO) se sostiene, desde hace meses, con menos manos de las que marca el papel. La plantilla prevista para el servicio es de 50 facultativos, pero durante buena parte de este año apenas ha llegado a cubrirse la mitad. Esta semana, el Sergas ha dado un paso que muchos llevaban tiempo reclamando: la convocatoria oficial de 25 plazas de médico de urgencias del CHUO, publicada en el Diario Oficial de Galicia. Detrás de esa convocatoria hay un proceso administrativo poco habitual que merece explicarse con calma, porque no es un trámite cualquiera.
Una figura excepcional: "difícil cobertura"
En junio, la Xunta declaró las plazas de médico de Urgencias del CHUO como puestos "de difícil cobertura". Es una figura poco frecuente en la función pública sanitaria gallega, reservada para especialidades y centros donde el sistema ordinario de oposición no logra atraer suficientes candidatos. En la práctica, permite ofertar las plazas por concurso de méritos: en lugar de superar un examen, los aspirantes son valorados por su experiencia y formación previas.
El detalle que más peso tiene en este concurso es llamativo: cada mes trabajado en las propias Urgencias del CHUO puntúa el triple que en otros procesos selectivos de la sanidad gallega. Es, en otras palabras, una discriminación positiva a favor de quienes ya conocen el servicio y sus condiciones —muchos de ellos, personal que lleva tiempo cubriendo bajas o refuerzos sin plaza fija— frente a quienes se incorporarían desde fuera.
Lo que dice el calendario oficial
La convocatoria, aprobada en julio y publicada este mes de agosto, trae también una cifra que conviene subrayar: el calendario previsto sitúa la resolución del concurso más allá del primer semestre de 2027. Dicho de otro modo, aunque el mecanismo para cubrir las 25 plazas ya está en marcha, la incorporación efectiva de esos profesionales tardará todavía varios meses en materializarse.
El Colegio de Médicos de Ourense, que representa a los facultativos colegiados de la provincia, ha señalado públicamente que, pese a la medida, no existen garantías de que las 25 plazas lleguen a cubrirse en su totalidad. El argumento no es menor: la escasez de facultativos especializados en Urgencias es un fenómeno que afecta al conjunto del mercado sanitario español, no solo a Galicia, por lo que declarar una plaza "de difícil cobertura" no garantiza automáticamente que aparezcan candidatos suficientes.
Qué dice la propia administración sanitaria
El área sanitaria de Ourense, Verín y O Barco —el organismo que gestiona la asistencia en toda la provincia— ha reconocido públicamente las dificultades del servicio, aunque ha insistido en que la atención a la ciudadanía se ha mantenido garantizada las 24 horas, los 365 días del año, incluso en los momentos de mayor tensión. Es una precisión importante: la falta de plantilla no ha significado, según la propia administración, una interrupción del servicio, sino un sobreesfuerzo sostenido del personal disponible.
Un problema que no es solo de Ourense
La situación del CHUO no es un caso aislado, sino el síntoma más visible de un desequilibrio estructural que atraviesa toda la sanidad pública gallega. El Consello de Contas de Galicia, el órgano fiscalizador de las cuentas públicas de la comunidad, ha constatado en un informe reciente que la atención primaria gallega concentra apenas el 12 % del gasto sanitario total, muy lejos del 25 % que recomienda la Organización Mundial de la Salud como referencia para un sistema equilibrado. El mismo informe cifra en más de 850 los puestos de personal facultativo que permanecen sin cubrir en el conjunto de Galicia.
Ese dato ayuda a entender por qué el caso ourensano no puede leerse en clave local: es la punta visible de un problema de dimensionamiento de plantillas que golpea con más fuerza a las provincias con más territorio rural y dispersión de población, como Ourense, donde la atracción de facultativos jóvenes a los centros más alejados de las grandes ciudades es estructuralmente más difícil.
Verín y Valdeorras, el reto añadido
Dentro de la propia provincia, los hospitales comarcales —como los de Verín y Valdeorras— arrastran desde hace años una dificultad añadida para cubrir sus plantillas de Urgencias, especialmente en los periodos de mayor afluencia. Son centros alejados de los núcleos urbanos gallegos, con menor capacidad de atracción para facultativos que empiezan su carrera y que, comprensiblemente, priorizan destinos más próximos a las grandes ciudades. Es un reto que la nueva convocatoria del CHUO no resuelve por sí sola, pero que forma parte del mismo mapa de fondo: una provincia extensa y envejecida donde sostener la sanidad pública exige más esfuerzo que en las áreas urbanas.
Lo que está en juego para la comarca
Para la ciudadanía de Ourense y su comarca, el resultado de este proceso no es un dato abstracto de recursos humanos: es la diferencia entre contar con un servicio de Urgencias con la plantilla completa o seguir dependiendo, como hasta ahora, del esfuerzo añadido de los profesionales disponibles y de refuerzos puntuales para cubrir los huecos.
La convocatoria de las 25 plazas es, en ese sentido, una buena noticia con matices: resuelve sobre el papel un problema que llevaba tiempo sobre la mesa, pero su efecto real no se notará en las guardias hasta dentro de varios meses. Mientras tanto, el servicio sigue funcionando gracias, según reconoce la propia administración sanitaria, al esfuerzo de una plantilla que trabaja por encima de sus efectivos habituales. El reto, a partir de ahora, será comprobar si el nuevo sistema de concurso de méritos logra lo que los procesos ordinarios no han conseguido: hacer atractivo trabajar en Urgencias en un hospital como el CHUO.