Vecinos de Barbadás visitan el Complejo Medioambiental de Sogama para conocer de cerca el reciclaje

OurenseXa
Una jornada formativa permitió al grupo comprobar, mediante una ruta mixta virtual y presencial, qué ocurre con lo que depositan cada día en el cubo amarillo y en el resto de basura
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26 Oct 2026

Conocer qué pasa realmente con la basura después de tirarla al contenedor fue el motivo que llevó a un grupo de vecinos de Barbadás hasta Cerceda. Allí se encuentra el Complejo Medioambiental de Sogama, una gran instalación industrial que procesa la basura doméstica de prácticamente toda Galicia: en concreto, da servicio a 304 ayuntamientos y a una población que supera los 2,3 millones de personas.

La actividad, pensada para que los asistentes aprendiesen a separar mejor sus residuos en casa, contó con el respaldo de personal del propio Ayuntamiento, que acompañó al grupo durante toda la visita. Un equipo de monitores especializados de la planta fue guiando a los vecinos y resolviendo sus preguntas sobre qué recorrido hace cada bolsa de basura desde que sale de casa hasta que termina procesada.

Uno de los aspectos que más llamó la atención fue descubrir cómo se separan los materiales. Todo lo que se tira al cubo amarillo —envases, latas, bricks— no se mezcla ni se trata de cualquier manera: pasa por una nave donde máquinas especializadas lo van clasificando según el tipo de material que sea, para después enviarlo a fábricas que lo transforman en materia prima nueva. Con la bolsa de basura normal, la del cubo gris o verde, ocurre algo parecido, aunque con otra tecnología más avanzada: unas líneas automatizadas van rescatando de ahí todo lo aprovechable antes de que el resto siga su camino.

Y ese resto, lo que ya no puede reaprovecharse de ninguna otra manera, tampoco se pierde del todo. Se transforma en un tipo de combustible que sirve para producir electricidad en una planta propia, la mitad de ella procedente de fuentes renovables. Para hacerse una idea de la magnitud: con esa energía se podría dar luz a 12 de cada 100 hogares gallegos. Así se evita, explicaron los técnicos, que esa basura termine enterrada en un vertedero contaminando el entorno.

Para que la experiencia fuese más completa, los vecinos no se limitaron a escuchar explicaciones: se pusieron gafas de realidad virtual que les permitieron “recorrer” visualmente distintas zonas de la planta, y después caminaron de verdad por varias de sus instalaciones para verlas con sus propios ojos.

La mañana se cerró con una charla abierta en la que los participantes pudieron comentar sus impresiones, preguntar lo que les quedó por resolver y compartir sugerencias sobre lo aprendido.

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