El BNG de Ourense plantea recuperar temporalmente solares vacíos del casco histórico para uso vecinal

El grupo municipal del BNG en el Concello de Ourense llevará al Pleno de octubre, previsto para el viernes día 2, una propuesta orientada a transformar temporalmente los solares sin edificar de la zona histórica en pequeños espacios de uso público. La iniciativa se basa en lo que la propia formación denomina "urbanismo de mínimos", una fórmula que ya se ha aplicado con éxito en otras ciudades y que busca poner en valor terrenos actualmente abandonados sin necesidad de que estos cambien de titularidad.
El portavoz y candidato nacionalista, Luís Seara, explicó que la propuesta consistiría en firmar convenios con los dueños de los solares vacíos del centro histórico para que el Concello pueda acondicionarlos con intervenciones sencillas: limpieza del terreno, colocación de mobiliario urbano e instalación de iluminación. Según Seara, la finalidad es "crear espazos públicos dinámicos e funcionais que sirvan á comunidade", integrando estas parcelas en la trama urbana y convirtiéndolas en puntos de referencia que contribuyan a mejorar la calidad de vida de los vecinos.
Desde el BNG precisan que estos denominados microespacios se corresponden con pequeños rincones urbanos, miniparques o áreas de proximidad pensados a escala humana, recuperados y adaptados para el disfrute cotidiano de la ciudadanía. La formación insiste en que la propiedad de los solares no pasaría en ningún momento a manos públicas: la intervención del Concello dependería siempre de la firma previa de un convenio con cada propietario, y en el momento en que este decidiera vender el terreno o construir en él, el Ayuntamiento retiraría todo el mobiliario instalado para permitir la ejecución de dicha venta u obra.
Seara subrayó que este tipo de actuaciones lleva años funcionando en otras ciudades, con el objetivo principal de mantener los solares libres de maleza y basura, así como de abrir espacios de encuentro en rincones de los barrios que actualmente se encuentran abandonados. Estas zonas, añadió, podrían destinarse al ocio, al encuentro vecinal y al desarrollo de pequeñas actividades comunitarias.
El grupo nacionalista relaciona esta propuesta con la situación que atraviesa actualmente el casco histórico ourensano, al que atribuye un proceso de degradación y despoblación progresiva. Según su valoración, el cierre paulatino de los comercios que aún permanecen abiertos en la zona, unido a la pérdida de población, está generando un área extensa en pleno centro de la ciudad con solares cubiertos de maleza y edificios en estado de ruina o abandono, lo que a su juicio supone también un riesgo para la seguridad de las personas.