El Castro de Trelle de Toén resulta ser más antiguo de lo calculado tras un análisis de carbono 14

Un análisis de carbono 14 ha permitido establecer, por primera vez con una base científica directa, cuándo estuvo habitado el Castro de Trelle. El resultado sitúa su ocupación entre los años 100 y 80 antes de Cristo, es decir, varias décadas antes de la llegada de los romanos a la zona, fecha con la que hasta ahora se tendía a relacionar el yacimiento. Según indica el presidente de la Asociación de Amigos do Patrimonio de Toén, Pablo Sabucedo, el propio equipo investigador esperaba una datación más cercana al cambio de era, por lo que el resultado ha supuesto una revisión del planteamiento inicial sobre la cronología del castro.
Hasta este momento, la antigüedad del asentamiento se había deducido únicamente por métodos indirectos, comparando sus estructuras y materiales con los de otros yacimientos de características similares. La novedad reside en contar, por primera vez, con una referencia obtenida directamente de restos orgánicos recuperados en las propias excavaciones.
El material que hizo posible la datación
El origen de este avance se remonta a los trabajos realizados en diciembre de 2025, cuando el equipo arqueológico completó la excavación de una de las viviendas circulares del castro y localizó varios bloques de madera carbonizada de tamaño notable. Las muestras, enviadas a analizar entre mayo y junio, arrojaron sus conclusiones a finales de septiembre.
En total se estudiaron cuatro muestras: tres correspondían a piezas de madera extraídas en bloque, y una cuarta a fragmentos de carbón repartidos por el sedimento. Los análisis revelaron la presencia de dos especies vegetales distintas, aliso y roble caducifolio, y fue precisamente sobre un fragmento de aliso de unos 30 por 15 centímetros donde se llevó a cabo la prueba del carbono 14. La posición de esa pieza, situada justo sobre el nivel original del suelo de la vivienda y sin ninguna capa de tierra que la separase de él, lleva a pensar que el derrumbe de la estructura se produjo mientras esta aún se encontraba en pie y, posiblemente, habitada.
Entre las causas que podrían explicar ese colapso, el equipo investigador baraja la posibilidad de un incendio, aunque tampoco descarta que la construcción resultase afectada por algún episodio de conflicto, una hipótesis que requerirá de futuros hallazgos para poder confirmarse o descartarse.
Además, en la zona central de la cabaña, donde normalmente se ubicaba el hogar, aparecieron restos de carbón con formas curvas identificables al microscopio. Comparados con piezas similares documentadas en otros puntos de Galicia, podrían tratarse de los restos de una tapa o de un recipiente fabricado en madera.
Un terreno que ha actuado como conservante natural
El buen estado de estos restos orgánicos, poco frecuente en excavaciones de este tipo, se explica por la composición del suelo del castro. Su naturaleza arcillosa habría compactado el material de forma similar a un cemento armado, evitando su degradación al impedir el paso del aire. Sabucedo señala que fenómenos de conservación parecidos se han constatado también en la provincia de Lugo, aunque matiza que, en el caso de Ourense, resulta más singular, ya que el terreno granítico predominante favorece habitualmente la filtración de agua y, con ella, el deterioro de este tipo de materiales.
De la memoria vecinal a dos campañas de excavación
El redescubrimiento del Castro de Trelle, situado en el punto de encuentro entre los concellos de Toén, Barbadás y Cartelle, partió de los relatos conservados por los vecinos de mayor edad de la zona. A partir de ese interés, la Asociación de Amigos do Patrimonio de Toén se unió en 2024 a la Asociación Porta da Cadea de Sobrado do Bispo, de Barbadás, para desarrollar un proyecto de recuperación y divulgación del yacimiento. Con una financiación propia de 19.000 euros, lograron prospectar 80 metros cuadrados en aquella primera intervención.
El proyecto despertó posteriormente el interés de la Consellería de Cultura de la Xunta, que destinó 16.000 euros a una segunda campaña, la desarrollada en diciembre de 2025, cuyos resultados son los que ahora han permitido obtener la datación por carbono 14.
Una tercera intervención ya confirmada
Las excavaciones realizadas hasta la fecha se han limitado a los terrenos de Toén y Barbadás, al ser las comunidades de montes de estos dos municipios las que concedieron los permisos necesarios. El equipo investigador trabaja ahora para poder extender también los trabajos a Cartelle, el tercer municipio por el que se extiende el castro, dado el interés que supone investigar un yacimiento repartido entre tres términos municipales distintos.
Con independencia de si se logra ampliar el área de actuación, ya está confirmada una tercera campaña de excavaciones, que se suma a las dos ya desarrolladas, ambas de dos semanas de duración, en el verano de 2024 y en diciembre de 2025. Esta nueva fase, de entre tres y cuatro semanas, cuenta ya con el respaldo tanto del Concello como de la Xunta de Galicia, y se concentrará en la cabaña donde se localizaron los restos de carbón y en las zonas inmediatas, con el fin de obtener nuevas muestras que ayuden a comprender mejor tanto el uso de la estructura como las condiciones de su destrucción.