Expertos en tecnología abordan en Tecnópole los retos actuales del sector en Galicia

Tecnópole reunió este miércoles a buena parte de la cúpula tecnológica gallega en la segunda edición del Foro de Innovación y Tecnología del Círculo de Empresarios de Galicia bajo el lema “Galicia ante el próximo ciclo”, con representantes de empresa, administración y centros de investigación, que coincidieron en la urgencia de comenzar a tomar medidas para potenciar el setor.
La presidenta del Círculo, María Borrás, advirtió de que el contexto ha cambiado de forma acelerada en apenas un año, con una inteligencia artificial que ya forma parte del día a día y unos fondos europeos que entran en fase de ejecución real. En este escenario, lanzó una advertencia directa: “Galicia tiene que decidir si se posiciona o espera, y esa pregunta no tiene respuesta: tenemos que posicionarnos inmediatamente”.
En la misma línea, la vicepresidenta primera de la Diputación de Ourense, Marta Nóvoa, defendió el papel del eje Vigo-Ourense como motor de desarrollo y subrayó la apuesta provincial por la innovación, en una jornada respaldada por la operadora R.
Uno de los diagnósticos más claros llegó de la mano del gerente de la Tecnópole, Javier Taibo, que recordó que Galicia lidera en España la compra pública innovadora y ha escalado posiciones en Europa, pero mantiene como asignatura pendiente el gasto en I+D, situado en el 1,3%, por debajo de la media estatal. Además, advirtió del desequilibrio territorial, con una provincia de Ourense que genera menos empresas de las que le corresponderían por población, lo que, a su juicio, requiere medidas de impulso específicas.
Las mesas de debate evidenciaron también la distancia entre el desarrollo tecnológico y su aplicación real en las empresas. Desde la operadora R, Alfredo Ramos destacó el despliegue del 5G en Galicia y el uso masivo de datos con inteligencia artificial, pero alertó de un fenómeno emergente, el “ausentismo”, ligado a la desaparición de determinados puestos de trabajo por efecto de la automatización.
Desde el ámbito institucional, Marcos Baliño, responsable de nuevas tecnologías de la Diputación, defendió una innovación pública útil e inclusiva, aunque reconoció el elevado coste de adaptación normativa. En el plano empresarial, Víctor Lorenzo, del Grupo Cuevas, puso ejemplos concretos de aplicación tecnológica en la industria alimentaria, afirmando que “si la innovación no se ve en la cuenta de resultados, no sirve”.
El papel de los centros tecnológicos también estuvo presente en el debate. Antía Fernández López, de Gradiant, incidió en la necesidad de trasladar la investigación al mercado, mientras que Esther Merlo, de Madera Plus, puso el foco en la digitalización del sector forestal y en la gestión de los datos en un territorio mayoritariamente privado.
Uno de los avisos más contundentes llegó del catedrático Humberto Michinel, quien rebajó expectativas sobre la computación cuántica y señaló que el verdadero potencial actual está en campos como los sensores cuánticos o los láseres ultrapuros. “Si tuviera que invertir mi dinero, lo metería ahí”, afirmó.
La sesión final dejó ejemplos de cómo escalar negocio desde Galicia. Rafa Villaverde defendió la necesidad de una nube soberana ante la dependencia tecnológica exterior, mientras que Eugenia Juncal explicó el crecimiento de una pyme rural como Granja Campomayor, aunque denunció problemas básicos como la falta de cobertura en zonas rurales. Por su parte, Gervasio Varela, de Redegal, apostó por el talento híbrido y el desarrollo de producto propio como vía de competitividad.
El foro cerró con una serie de coincidencias: la inteligencia artificial ya es imprescindible, la regulación europea condiciona el desarrollo pero también profesionaliza, y el principal reto sigue siendo el talento y la inversión privada en innovación. En palabras de los participantes, el nuevo ciclo ya está en marcha y Galicia debe decidir cómo posicionarse para no quedarse fuera.