Fernando Dacosta, director de la MITEU: “la cultura tiene que estar al servicio de la gente”

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Con más de treinta años de historia y consolidada como uno de los referentes fundamentales del teatro y de la cultura en la ciudad, la Mostra Internacional de Teatro Universitario de Ourense vuelve este año para dar voz a algunos de los principales conflictos del mundo actual
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19 Apr 2026

Por Raquel Pérez

La Mostra Internacional de Teatro Universitario de Ourense, uno de los eventos culturales más destacados en el calendario de la ciudad, regresa un año más para celebrar su trigésimo primera edición, con un programa compuesto por una veintena de espectáculos que se desarrollarán entre el 23 de abril y el 8 de mayo, y que darán voz a algunos de los principales conflictos del mundo actual. El genocidio del pueblo palestino, la represión en Latinoamérica, la escalada del fascismo y la revuelta feminista serán algunos de los temas que se abordarán en esta edición en la que, como siempre, también habrá espacio para la diversión.

Su director, Fernando Dacosta, destaca el carácter reivindicativo de esta muestra, del teatro y de la cultura en general, y cuenta cómo ha ido evolucionando a lo largo de los años y cómo, hoy en día, sigue manteniéndose a pesar de no contar, desde 2020 y con la llegada de Gonzalo Pérez Jácome a la alcaldía, con el soporte y apoyo que suponía el Concello de Ourense.

¿Cómo nació la idea de hacer una muestra de teatro universitario en Ourense?

La idea surgió en 1994 con un acuerdo entre varios directores y directoras de aulas de teatro para hacer una muestra gallega de teatro universitario. En ese momento el Aula de Teatro de Ourense estaba dirigida por Ángeles Cuña. Al año siguiente, en el 95, yo asumí la dirección del Aula y la muestra, que como digo se hacía entre varios campus a nivel autonómico. En el 96 presenté un proyecto, ya bajo las siglas de la MITEU, solo que en lugar de ser Mostra Internacional de Teatro Universitario era Mostra Ibérica de Teatro Universitario y, al año siguiente, cambiamos Ibérica por Iberoamericana. Como ves, la “I” es polivalente. Luego ya empezaron a llegar grupos de países como Italia o Hungría, y pasó a ser “Internacional”.

¿Cómo ha evolucionado el festival a lo largo de estos 31 años?

Pues ha pasado por muchas fases desde la primera que se celebró en el Liceo, hasta el día de hoy. El Liceo estuvo con nosotros desde el principio, luego se fueron sumando el Teatro Principal y otros espacios. Al principio, además, la organización era un poco más costosa: teníamos que contactar con los grupos por carta, vender entradas desde locutorios… no había los medios que hay hoy en día. Con los años fuimos creciendo, de hecho hubo años en los que llegamos a contar con treinta espectáculos, y el Auditorio también se sumó como espacio para acoger la muestra.

Ahora, desde 2020, tuvimos que hacer una necesaria reducción después de que el Concello de Ourense decidiera dejar de colaborar. No nos dejan usar ninguno de los espacios municipales, ni el auditorio ni ningún sitio que pertenezca al ayuntamiento… al menos podemos seguir usando las calles. Pero hay que tener en cuenta que esa censura por parte del actual alcalde no afecta solo a los espacios: al final perdimos la subvención y también la venta de entradas del auditorio, así que nos vimos obligados a dejar de hacer algunas cosas que veníamos haciendo, como un librito impreso sobre el festival, retirar los premios que entregábamos y reducir un poco la programación. Nos mantenemos gracias al apoyo de la Universidad de Vigo, de la Xunta y de la Diputación de Ourense.

¿Qué podemos esperar de esta edición?

Pues este año contamos con veinte espectáculos de teatro y danza y esperamos que quienes se acerquen encuentren su lugar en alguno de ellos, que les guste y que les remueva algo. Por ejemplo, en el ámbito internacional, además de Portugal, que intentamos que tenga presencia todos los años, también viene un grupo de Perú que traerá dos espectáculos, uno de teatro y otro de danza, y que nos contarán aspectos muy interesantes de su realidad y de la de Latinoamérica en general, con una profunda reflexión sobre la represión que se está viviendo por parte de Estados Unidos.

También, gracias a Teatro del Barrio, contaremos con un espectáculo palestino, que en este caso estará subtitulado, en el que se profundizará de forma muy directa en el genocidio que sufre el pueblo palestino. Además, habrá un espectáculo de danza que presentará una danza palestina, así como un concierto y teatro enfocado a reflexionar sobre el ascenso del fascismo. Por supuesto, también habrá espectáculos más ligeros.

Además, este año, por primera vez, abrimos el apartado ‘Ellas Cuentan’, para poner en valor el papel de la mujer en la sociedad y procurar, modestamente, darle impulso a la revuelta más importante de nuestro siglo, que es la lucha feminista y que va incluso más allá de la lucha contra el patriarcado: es una revuelta contra el capitalismo más brutal y el fascismo que asola nuestra sociedad. Pensamos que es una forma de dar mayor visibilidad a su presencia, en una edición donde, además, más de la mitad de las directoras son mujeres.

Más allá de su papel dentro del teatro y la cultura, la MITEU tiene también un aspecto reivindicativo, de lucha social.

Sí. Entendemos que la cultura tiene que estar al servicio de la gente y que es nuestra responsabilidad intentar hacer, modestamente, a través de nuestro trabajo, una sociedad más habitable, y eso muchas veces viene gracias al conocimiento y a ver otras realidades. Lo que más pena da de la pérdida de presupuesto de la que hablábamos antes es, precisamente, perder la posibilidad de traer grupos que puedan acercarnos sus realidades.

Aunque dentro de la muestra siempre hay espectáculos pensados para que el público simplemente disfrute, entendemos que tiene que haber un discurso que llegue a cuantas más personas mejor.

¿Cómo seleccionáis a los grupos?

A nivel universitario la organización funciona a modo de intercambios a través de las aulas de teatro. Por otra parte, en lo que tiene que ver con los grupos internacionales, seleccionamos entre las propuestas que nos llegan, si el presupuesto lo permite, y analizamos cuáles son viables. A veces tenemos que elegir y decir que no. Respecto a las compañías invitadas, funcionamos por contactos que se van creando entre nuestros alumnos de las aulas y también gracias a tener detrás el apoyo de Sarabela.

Ourense es tierra de teatro, con varias muestras y festivales de gran nivel. ¿Qué hace especial a la MITEU?

La mezcla entre teatro universitario y profesional. Nuestra referencia, salvando las distancias, era el festival de Aviñón y esa forma en la que ocupaban diversos espacios de la ciudad, cómo reunían teatro amateur con teatro más profesional… nos pareció muy interesante y fuimos tomando ejemplo. De hecho, una de las cosas que más me gustaría hacer es recuperar el Ourense Invisible y llevar el teatro a lugares y espacios de la ciudad desconocidos… patios, rincones… es algo que me encantaría hacer alguna vez.

¿Qué expectativas tenéis para esta edición?

Siempre tenemos ese miedo de captar o no espectadores, aunque también tengo que decir que, a veces, hay espectáculos más pequeños con 50 espectadores en los que se crea una atmósfera increíble. Pero nuestra intención es intentar mantener la media que veníamos teniendo en los últimos años, con alrededor de 200 o 250 espectadores por espectáculo.

¿Qué le dirías a la gente para animarla a asistir al teatro?

Les diría que prueben, que muchas veces se puede pensar “a mí eso no me va a gustar”, pero lo cierto es que el teatro ofrece infinitas posibilidades. Hay espectáculos de todo tipo, también en la MITEU, seguro que hay alguno con el que se sientan identificados. Me gustaría que la gente encuentre en alguna de las funciones su lugar, su espacio. Que tenga esa catarsis de ver colectivamente algo que les transforme.

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