La Diputación reivindica el trabajo humano que sustenta el audiovisual en la inauguración de la muestra de Esteban Delaiglesia

OurenseXa
El diputado Rosendo Fernández destacó que la propuesta “rescata del anonimato a los profesionales y hace patente la dignidad de su trabajo en un momento de profunda transformación tecnológica”
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19 Sep 2026

El Centro Cultural Marcos Valcárcel de la Diputación de Ourense acogió hoy la inauguración de la exposición Ecosistema de un rodaje, del fotógrafo Esteban Delaiglesia, una propuesta que invita a descubrir el complejo entramado humano y técnico que existe detrás de las cámaras en una producción audiovisual.

En el acto participó el diputado provincial de Representación Institucional, Rosendo Fernández, acompañado por el autor de la muestra y por su comisaria, Monse Cea.

Rosendo Fernández destacó que esta exposición “rescata del anonimato a los profesionales que hacen posible la creación audiovisual y reivindica la dignidad de su trabajo en un momento de profunda transformación tecnológica”. En este sentido, valoró la capacidad de Esteban Delaiglesia para “convertir aquello que habitualmente permanece fuera de plano en un relato artístico cargado de honestidad, sensibilidad y respeto por los oficios”.

El diputado provincial señaló también que el Centro Cultural Marcos Valcárcel “vuelve a cumplir su función como espacio abierto a la creación contemporánea y a la reflexión sobre las grandes cuestiones de nuestro tiempo”. “La cultura no solo nos permite disfrutar de la belleza, sino que también nos ayuda a mirar de otro modo aquello que nos rodea y que, por su proximidad o invisibilidad, pocas veces recibe la atención que merece”, añadió.

Ecosistema de un rodaje es el resultado de seis años de investigación en los que Delaiglesia combina su experiencia como fotógrafo profesional de rodaje con su faceta como artista visual. La exposición rinde homenaje a la “tramoya humana” que sostiene el audiovisual: técnicos y técnicas, intérpretes y demás profesionales cuya labor resulta imprescindible para construir la ficción, pero que habitualmente queda oculta tras el resultado final.

La muestra está integrada por 62 piezas de diversos tamaños, tanto en blanco y negro como en color, agrupadas en su mayoría en polípticos. Las fotografías retratan a las personas que trabajan detrás de las cámaras, sus herramientas, los gestos cotidianos, los momentos de espera o agotamiento y los objetos que conforman el paisaje técnico y humano de un set.

Todas las piezas fueron realizadas en formato horizontal como un homenaje al lenguaje panorámico del cine y también como una reivindicación de la fotografía entendida como artesanía, expresión artística y acto de comunicación social, frente al consumo acelerado de imágenes propio de las pantallas y de las redes sociales.

La estructura de la exposición se distribuye en cinco grupos de fotografías impresas. Entre ellas destaca una composición dedicada a los profesionales que trabajan detrás de la cámara portando sus herramientas, realizada íntegramente en blanco y negro para subrayar su invisibilidad. El reparto aparece representado a través de las manos y del lenguaje corporal, evitando intencionadamente los rostros para equiparar su trabajo al del resto del equipo.

La mirada del foto fija

La propuesta se completa con una proyección de alrededor de 150 imágenes realizadas por Esteban Delaiglesia como foto fija, una profesión poco conocida pero fundamental dentro del ecosistema audiovisual. Se trata de una selección de retratos, escenas de rodaje, momentos de acción e imágenes espontáneas entre los miembros del reparto.

La proyección recupera simbólicamente el ritmo de las antiguas sesiones de diapositivas: las fotografías se suceden pausadamente, acompañadas únicamente por el sonido del aparato, favoreciendo una contemplación pausada y consciente. De este modo, el autor propone una alternativa al “scroll” infinito y reivindica nuevamente la fotografía como experiencia compartida.

Comisariada por Monse Cea, Ecosistema de un rodaje construye, en palabras de la propia propuesta expositiva, un retablo de imágenes marcado por la honestidad, la dignidad y la ternura, al tiempo que abre una reflexión sobre el valor del trabajo humano en un sector que afronta los retos derivados de la inteligencia artificial y de la creciente digitalización de los procesos creativos.

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