O Carballiño da luz verde definitiva al nuevo vivero de empresas

El vivero industrial de empresas de O Carballiño cuenta ya con el reglamento definitivo que marcará su funcionamiento. El texto, aprobado de forma provisional meses atrás, ha quedado validado al no registrarse ninguna reclamación ni sugerencia durante el plazo habilitado para que vecinos y entidades pudieran presentar observaciones.
El vivero se ubica en la Área Empresarial de O Carballiño, en una nave de nueva construcción con una superficie total de 389,63 metros cuadrados. El edificio cuenta con tres espacios de trabajo diferenciados —de 78,50, 75,52 y 78,50 metros cuadrados respectivamente—, además de una sala de reuniones que también podrá emplearse como aula de formación, una oficina destinada a la gestión del centro, vestuarios y aseos separados para hombres y mujeres.
El objetivo de esta infraestructura es servir de punto de acogida temporal para empresas de reciente creación, en proceso de constitución o incluso proyectos todavía por materializar, ofreciéndoles un espacio y una serie de servicios adaptados a sus necesidades durante sus primeros pasos. Con ello, se busca favorecer el nacimiento y la consolidación de nuevas compañías de carácter industrial, impulsar la generación de empleo en la zona y reforzar el tejido productivo local.
Quién puede optar a un espacio
Podrán solicitar entrada tanto las empresas recientes —aquellas ya constituidas que no superen los doce meses desde su creación— como las empresas en proyecto, que todavía no existen formalmente pero prevén constituirse en un plazo máximo de seis meses tras recibir la autorización. En ambos casos, la estancia máxima permitida en el vivero será de 48 meses.
Las compañías interesadas deberán tener, o comprometerse a trasladar en un plazo de tres meses, su domicilio social y fiscal en O Carballiño. Además, deberán desarrollar una actividad de carácter industrial, aunque de forma excepcional también podrán admitirse iniciativas vinculadas a la cadena de valor industrial o, si algún espacio lleva más de un año vacío, otro tipo de proyectos empresariales no industriales.
Cómo se valoran las solicitudes
Las peticiones serán estudiadas por una comisión técnica que puntuará cada proyecto atendiendo a criterios objetivos: la viabilidad técnica y económica de la actividad (hasta 7 puntos), el grado de innovación (hasta 2 puntos), la capacidad de generar empleo (hasta 7 puntos) y la situación de desempleo del promotor (2 puntos). Solo se admitirán aquellos proyectos que alcancen, como mínimo, la mitad de la puntuación máxima posible.
Aquellas solicitudes que, aun cumpliendo los requisitos, no consigan un espacio por falta de disponibilidad, pasarán a formar parte de una bolsa de proyectos empresariales, desde la que se irán cubriendo las vacantes que vayan surgiendo según el orden de puntuación obtenido.
Obligaciones de las empresas instaladas
Una vez concedido el uso de un espacio, las empresas dispondrán de un máximo de tres meses para iniciar su actividad y deberán suscribir un seguro de responsabilidad civil que cubra posibles daños a terceros, con unos límites mínimos de 300.000 euros tanto en responsabilidad civil general como por víctima. También tendrán que hacerse cargo de los gastos derivados del consumo de agua, luz, limpieza o conexión a internet en las zonas comunes, así como de las instalaciones eléctricas, de fontanería y de evacuación de aguas que necesiten dentro de su propio módulo, ya que las naves solo cuentan con las conexiones básicas.
Sanciones por incumplimiento
El reglamento también fija un sistema de sanciones para quienes incumplan sus obligaciones una vez instalados en el vivero. Las infracciones se dividen en tres niveles según su gravedad.
Se consideran leves aquellas faltas que no estén recogidas como graves o muy graves, y pueden castigarse con un apercibimiento o con una multa de hasta 750 euros.
Entre las infracciones graves figuran hacer un uso indebido del mobiliario o los espacios comunes, introducir en las instalaciones elementos no autorizados, dificultar las labores de control por parte del personal municipal, destinar el espacio a fines distintos de los autorizados o que la actividad la desarrollen personas diferentes a las recogidas en la autorización. Estas faltas se sancionan con multas de entre 751 y 1.500 euros.
Las infracciones más severas, calificadas como muy graves, incluyen impedir el uso de los equipamientos a otros usuarios con derecho a ellos, provocar daños importantes en las instalaciones, carecer de la autorización necesaria para ocupar el espacio, falsear datos sobre la actividad desarrollada, sustraer bienes propiedad del Concello, realizar actividades que pongan en peligro a personas o bienes, o coaccionar o amenazar a otros usuarios o al personal del vivero. Estas conductas pueden acarrear multas de entre 1.501 y 3.000 euros, además de la posible pérdida de la autorización para seguir utilizando el espacio.