El BNG rechaza la actuación en Otero Pedrayo y defiende el soterramiento como solución real frente al cambio climático

La Xunta de Galicia y el Concello de Ourense han puesto en marcha las obras de lo que han presentado como un refugio climático urbano en la avenida Otero Pedrayo, con un presupuesto de 340.000 euros. La actuación, impulsada por el Concello, contempla la colocación de 55 jardineras prefabricadas de hormigón, el cambio de las superficies sintéticas por césped natural en las rotondas y la plantación de arbustos y árboles, con el objetivo de rebajar la sensación térmica en al menos tres grados.
El BNG considera que esta iniciativa se queda muy corta para las necesidades reales de la ciudad. El portavoz municipal, Luís Seara, admitió que plantar árboles "siempre está bien", pero defendió que ya es momento de apostar por proyectos de mayor calado. A su juicio, no puede llamarse refugio climático a la instalación de unas jardineras y unos pocos árboles.
El portavoz nacionalista fue más allá y cuestionó directamente la actitud del alcalde, al que acusa de limitarse a lamentar públicamente el trato que recibe la ciudad por parte de la Xunta sin plantar cara con firmeza. Según Seara, ese respaldo tácito al PP no se traduce en beneficios reales para Ourense, y sostuvo que si el supuesto engaño se repite de forma reiterada, la responsabilidad deja de recaer únicamente en quien engaña.
Frente a la actuación anunciada, el BNG ha vuelto a poner sobre la mesa su propuesta para esa misma vía: el soterramiento integral de la avenida Otero Pedrayo, una reivindicación que los nacionalistas llevan años defendiendo y que en mayo de 2025 el diputado Iago Tabarés trasladó formalmente a la Xunta a través de una iniciativa parlamentaria, pidiendo que se impulsara conjuntamente con el Concello.
Para el BNG, soterrar la avenida permitiría liberar todo el espacio hoy ocupado por el tráfico rodado y convertirlo en parques, zonas de ocio y espacios verdes para el vecindario, además de reforzar la seguridad de los numerosos peatones que transitan la zona. Los nacionalistas consideran que esa sí sería una apuesta real por el clima, con más zonas verdes y más espacio ciudadano, y critican que se opte de nuevo por intervenciones de bajo coste en lugar de abordar una obra que, señalan, constituye una demanda histórica compartida por distintas fuerzas políticas municipales y por la propia vecindad. El portavoz del BNG concluyó reclamando para Ourense representantes capaces de hacerse respetar, más allá de la queja pública.